Todas somos mujeres reales

¿Me debería ofender porque aún no incluyeron a las petisas de metro y medio en las campañas de “mujeres reales”?

Suena un tanto despectivo hacia las modelos el término “mujeres reales”, porque ellas, también lo son. Todas somos reales, desde la más petisa a la más alta, de la más gorda a la más flaca e incluso, aquellas con desórdenes alimenticios, como la anorexia o la obesidad.

Una mujer gorda no es más ni menos real que una flaca. Me pregunto por qué ser delgada está asociado a ser menos sana, cuando en verdad, es todo lo contrario. Excluyendo los casos de mujeres con desórdenes alimenticios, ser delgado es resultado de una dieta sana y de hacer deporte (a excepción de algunas genéticamente especiales).

Tengo varias amigas modelos que son frecuente, errónea y gravemente acusadas de tener problemas de alimentación. Que ofensiva puede ser a veces la gente insegura.

Últimamente veo desfiles o portadas de revistas protagonizadas por chicas plus size y me parece positivo fomentar la inclusividad de talles, hasta que leo en las redes el comentario “¡al fin mujeres reales!”, siendo despectivos hacia personas con cuerpos más estilizados. La industria de la moda ha incentivado tallas frustrantemente pequeñas, pero fomentar el sobrepeso está tan mal como estimular la extrema delgadez. Sin embargo, me resulta beneficioso que existan campañas con las que todas podamos empatizar, hasta que se las titulan “mujeres reales”.

Tess Holliday en Cosmopolitan

 

Dove “Real Beauty” Campaign

Parecería que está de moda tomar determinadas posturas y nadie se sienta a analizarlas con claridad.

Me imagino lo frustrante que debe ser para las modelos que llevan una dieta sana, o tal vez no, ser excluidas del término “mujeres reales”. Ellas también lloran en películas de amor, también ven imperfectos en sus cuerpos y también viven todos los síntomas premenstruales que hacen de nuestro género, uno tan particular.

-The Sour Berry