Quienes se oponen a la inclusividad

Campaña de Srta Peel con Victoria Ripa, apoyando la inclusividad de talles.

La semana pasada grabé mi cuarto Podcast con Ale Pintos, una de las periodistas uruguayas que más respeto, y el tema fue: “Los 5 aspectos de la moda uruguaya que deben cambiar”. A partir del lunes este ácido episodio va a estar disponible, pero hoy quiero hablar acerca de uno de los temas en los que me quedé seriamente pensando… La inclusividad de talles.

A decir verdad, hasta la semana pasada, nunca había meditado demasiado en este tema, pero no porque no me involucrara, calzando 34 y midiendo con suerte 1.50 m, sí es un tema al que alguna vez enfrenté, pero seguramente nunca me afectó demasiado por ser de esa minoría a la que todo le queda grande y no chico.

Entrar a una tienda a comprar ropa es un momento sensible y de pura vulnerabilidad, es por eso que en Estados Unidos se esfuerzan tanto por brindarte la mejor experiencia en el local. Pero honestamente, en Uruguay resulta difícil tener una remarcable vivencia de compras.

Las mujeres sobre todo, somos seres sensibles, y de vez en mes ¡aún más! Cuando una mujer entra una tienda, está buscando el atuendo perfecto para re enamorar a su pareja o para salir por primera vez con el vecino que viene espiando hace tres años. También puede estar tratando de conseguir el outfit justo para lograr el tan esperado ascenso en el trabajo o simplemente encontrar una prenda que pueda comunicar quien ella es o quien le gustaría ser, de hoy en adelante. Pero lamentablemente muchas, estos sueños ya no los tienen en tiendas, dado que lo único que salen a buscar, es un talle.

Conversando acerca de este tema con una conocida, me contó acerca de Pía Biestro, diputada suplente que, en el año 2016 presentó un proyecto de ley (que se viene presentando sin éxito desde el 2007) acerca de la diversidad de talles. Además que en pleno año de elecciones este tipo de causas tienden a traspapelarse en la agenda, les voy a dar una decepcionante noticia: los que obstaculizan la causa son los empresarios de la moda local (los grandes empresarios y no los diseñadores con marcas, aunque sean empresarios también).

¿Por qué?

Simplemente porque nos ven como números y no como personas. Argumentan que son incapaces de tener tanta mercadería y que los talles en los extremos no tienen tanta salida. Sin embargo, la apertura de las marcas como Olivia o Carlota con talles grandes, no dicen lo mismo. Estas marcas no existirían si todas las demás tuviesen talles. Sin embargo, la falta de empatía y el riesgo de perderse unas pocas ventas es más fuerte para estas grandes empresas que, año a año, hacen peso para que esta ley no salga.

¿En qué consiste la ley?

La misma pretende dos etapas. La primera apunta a realizar un estudio antropométrico de la sociedad uruguaya y la segunda a estandarizar los talles para que los mismos vayan acorde a la sociedad en medidas y proporción. Esta ley abarcaría todas las tiendas y ferias a excepción de las second hand. La mercadería en liquidación no tendrá la obligación de tener talles mientras la misma no supere el volumen total del la nueva colección.

Muchas marcas argumentan que la ley representa un importante costo. Sin embargo, si los talles se establecen proporcionalmente a las medidas de la sociedad, las prendas en los extremos (XXS o XXL), que igualmente serían la minoría, no tendrían por qué no venderse. “Las empresas demuestran pocas ganas de colaborar con la causa”, afirma Pía. Por supuesto que The Sour Berry jamás dará un nombre, pero lo único que puedo decir es que, son pocas las empresas que colaboran con la causa.

¿Cómo nos afecta la falta de inclusividad?

La imagen es todo en este nuevo siglo, sobre todo con la presencia de las redes sociales. Es muy frustrante para las mujeres en los extremos no encontrar talle y sentir que no pueden formar parte de lo que ven en redes de las marcas”, cuenta Biestr0.

Conversando con profesionales que tratan mujeres con desórdenes alimenticios, aseguraron que, si bien la falta de talles no es causante de ninguna enfermedad, sí reafirma la falta de pertenencia que sienten quienes padecen bulimia o anorexia”, explica.

¿Qué podemos hacer?

Actuar rápido. Si la ley no se aprueba antes que se renueve el parlamento en febrero del año próximo, la causa tendrá que comenzar de cero. El proyecto debe ser aprobado por la cámara de diputados y senadores pero, mientras las grandes empresas hagan más ruido que la sociedad, nada ocurrirá.

Próximamente Pía Biestro abrirá una página en www.change.org para juntar firmas y colaborar con la ley, lo cuál voy a estar comunicando en mis redes. Por el momento, hagamos ruido. Quienes quieran compartir esta nota, pueden hacerlo. Cuanta más gente conozca la causa, mejor será.

The Sour Berry