La moda: una manera de conectar

Si el cuerpo es una extensión del alma, y la ropa es una prolongación del cuerpo, entonces la moda también es una continuación del ser. Porque son la minoría de las veces en las que apreciamos al cuerpo sin vestir. Afortunadamente, las opciones para elegir con qué representar nuestra esencia más pura, cuelgan de nuestro ropero cada mañana.

Aunque no todos los días podemos ponernos lo que queremos. El clima y las convenciones sociales muchas veces nos limitan. Pero no en media estación y menos aún en la Gran Manzana, una ciudad en donde todo se vale.

Esta semana estuve cuatro días en Nueva York. Como buena virginiana, me gusta viajar liviano, empacar al estilo Marie Kondo y saber exactamente qué me voy a poner cada día. Para Manhattan, tomé mis mejores atavíos sin imaginarme que se iban a convertir en la herramienta de un extraordinario experimento social.

Primer día

El primer día salí con mis biker shorts y mi blusa fucsia de Margo Baridon a recorrer las vidrieras por Madison Avenue. Antes de salir mi papá me preguntó con sorpresa: “¿Así vas a salir?” Mi respuesta fue: “los otros son peores”.

Nunca pensé que me podía llegar a sentir over dressed, en el buen sentido, en NY. Desde señoras grandes cruzando la calle y chicas de mi edad atendiendo en increíbles locales, hasta choferes esperando en la vereda al lado de sus autos, complementaban mi fabulosa blusa que muchos llamaban vestido. Los que no decían nada, lo hacían con una mirada o con una sonrisa. Que lindo es cuando los buenos pensamientos trascienden las barreras del pensamiento y se convierten en halagos.

Segundo día

El segundo día literalmente abrí el MET y elegí un look a tono con la exposición Notes on Fashion. Me puse una chaqueta de lentejuelas multicolor que pasó toda mi infancia entre mis disfraces y que mi abuelo le había traído a mi mamá de Italia en los años 80. A tono, también lucí un opulento collar dorado que heredé de mi abuela y una cartera vintage de Moschino para completar el Yuppie Style.

Por la tarde me fui a recorrer el SoHo en búsqueda de nuevos talentos neoyorquinos, y a pocos minutos del cierre de tiendas, encontré lo que estaba buscando: Mia Vesper, el local de una talentosa diseñadora en plena inauguración. Mia me invitó a quedarme al cocktail de lanzamiento y por supuesto acepté.

Cuando empezaron a llegar los invitados me sentí un poco insegura por no conocer a nadie… no soy tímida pero tampoco híper social. Pero a la media hora ya había tenido tres conversaciones diferentes y todas habían comenzado por mi llamativa chaqueta. Su historia me ayudaba a extender un simple “Thank you!” ante un complemento y eso me dio pie a entablar increíbles conversaciones con gente local.

Tercer día

El tercer día mi look fue un real statement. Biker shorts nuevamente, vestido fucsia y un exuberante tapado de piel. A media mañana me encontré, en plena 5th Avenue, con el shooting de Carolina Herrera que por supuesto me detuve a contemplar. Honestamente nunca había presenciado una campaña con tantas personas. En el entretiempo una chica se detuvo a preguntarme de dónde era mi tapado y terminamos teniendo una profunda charla de moda mientras mirábamos a las modelos de la producción ir y venir con fabulosos estilismos.

Por etiquetar a Marc Jacobs el primer día en mi Window Report de NY, la firma me invitó a través de Instagram al lanzamiento del libro de Grace Coddington, Directora Creativa de Vogue USA y una leyenda en el mundo de la moda. En el libro están los mejores outfits de Marc Jacobs ilustrados por Grace y el mismo abre con una introducción redactada por Sofía Coppola.

Cuando llegué al evento me sorprendí con la presencia de Grace, Marc y Sofía firmando el libro en el local. Mientras hacía la fila para firmar mi tomo pensé “¡Qué suerte salí así vestida!” y luego entendí que siempre, ante la duda, hay que salir preparados para conocer a Grace Coddington.

Cuarto día

El último día opté por un outfit menos llamativo pero muy strawberry luciendo rojo de pies a cabeza. Los puntos de atención eran mi blusa de lunares de Margo Baridon y mis caravanas de Les Nereides con frutillas que me regalaron mis amigas para mi cumpleaños.

Este look pasó un poco más por desapercibido pero llamó la atención en el momento justo y necesario… Cuando me estaba subiendo al vuelo para regresar a Uruguay, me encontraba de pésimo humor por asuntos de la aerolínea. Pero mientras buscaba mi asiento en el avión, una de las azafatas miró con humor mis caravanas y me las complementó. Casualmente a mí también me gustaban las suyas y le devolví el halago. Bastó con intercambiar sonrisas una vez para cambiar mi cara.

Es común asociar la moda con algo frívolo pero creo que mis días en la gran ciudad demuestran todo lo contrario. La moda es la excusa perfecta para sonreírle a otro, es el comienzo de una larga charla, es la herramienta que tenemos para contar quien somos, para integrarnos, para destacarnos y para sentirnos bien con nuestro cuerpo y nuestro ser más íntimo. ¡Y recuerden siempre salir vestidos para conocer a Grace Coddington!